Maquillaje teatral, un mágico vicio

  • Vamos tras bambalinas a descubrir el arte del maquillaje teatral, en donde los sentimientos se expresan a través de pinceladas de color

A todos nos encantaría transformarnos en algún momento en un personaje que interprete nuestros más profundos deseos, evitando así la pena que sentiríamos si estuviéramos en “el mundo real”.

¿No te ha pasado esto cuando te disfrazas para alguna fiesta? Pareciera que dejas de ser tú cuando esa máscara, disfraz o maquillaje te da cierto poder y te permite actuar de extrañas y divertidas formas que no experimentas en la vida diaria.

Ahora que has revivido esta mágica sensación, puedo decirte que ¡el maquillaje para teatro es fascinante! La exageración de las facciones hace que se convierta en algo muy divertido para los maquillistas y también para los actores.  En el arte del teatro, la seguridad de los actores depende de la imagen que proyecten; la palabra fascinante cobra sentido y se vive con cada una de sus letras, tanto así que puedo asegurarte que una vez que entras a este mundo ¡ya no lo puedes dejar!

Me encanta recibir propuestas para diseñar el maquillaje para obra de teatro; los estilos pueden variar mucho y pueden ir  desde musicales, monólogos, dramas u obras de época.  El teatro tiene la capacidad de comunicar con tal impacto que te estremece hasta los huesos.

El primer paso es recibir el libreto, sumergirme en los personajes para sentirlos míos y entonces poder expresar un sentimiento con tan sólo ver un rostro.  Trato de imaginar que los actores no pueden hablar y que con sólo unos trazos de maquillaje tengo que representar sus emociones; por ejemplo, dibujar unas cejas marcadas casi hasta el punto de lograr que se frunza el ceño, puede mostrar enojo.

Uno de los retos es enseñarles a los actores a maquillarse, ya que es casi imposible que tengan a su propio maquillista cada función. Este proceso es muy divertido porque te da la oportunidad de interactuar con ellos.

Ser testigo y ver a los actores acompañados de maquillaje, vestuario, luces, música, en un espacio pequeño donde sólo algunas personas están viviendo lo mismo que tú, te hace sentir especial.  El encanto es único e irrepetible.

El contraste que existe entre la oscuridad de los escenarios y la luz explotada como rayos de sol a plomo del camerino me inspirarán siempre.

Al dirigirse a escena, los actores hacen una larga caminata entre esta luz incandescente que poco a poco va perdiendo su fuerza para convertirse en penumbra, y los nervios se intensifican junto con la llegada de la oscuridad en donde aguardan expectantes los asistentes.

Una de mis obras favoritas fue “Si nos Dejan”, muchísimos actores en acción, una obra de época, poco tiempo para cambiar su maquillaje, escenas simulando una película en blanco y negro y finalmente a color.  Fue una locura la coordinación ¡y el resultado, increíble! Una vez que veías la obra te sentías abrazado por la historia.

Los proyectos suelen durar meses; una vez en escena te sientes totalmente orgulloso del trabajo en equipo.

La maravilla del maquillaje radica en que cada proyecto requiere de mucha atención, investigación y coordinación, ya que cada uno representa enfrentarte a nuevos retos.

Mi pasión por este arte me encamina a representar mi puesta en escena todos los días

Beatriz Cisneros

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