Los 30’s y sus ganas de disfrutar la vida

    • Surrealismo, ondas en el cabello, pieles, maquillaje refinado ¡y hasta una liberación femenina en la ropa interior!

¡Vamos a dar un fabuloso paseo por  los años 30’s!

El “crack” de 1929 en el Wall Street empezó a hacer efecto, y el mundo occidental sufrió el trauma de los años treinta. Cada día podía ser un éxito o fracaso. Los que tenían trabajo podían ir a bailar al son de las orquestas de música popular; las clase media prestaba cada día más atención a la elegancia, moda y placeres; mientras que los ricos seguían haciendo lo mismo de siempre: lo que querían.

Todos tenía un nuevo sentimiento con el fin de la Segunda Guerra Mundial: “disfrutar la vida”.
Fue una época iluminada por las estrellas de cine como la grandiosa Bette Davis, Joan Crawford, Marlene Dientrich  y Judy Garland, la protagonista del Mago de Oz.

Joan Crawford, Bette Davis, Judy Garland

Joan Crawford, Bette Davis, Judy Garland

Mientras la economía se iba a pique, las artes florecían. Picasso aún tenía el poder de impresionar, pero Dalí y los surrealistas aún causaron mayor asombro ¡ah que artistas!, tan fácil perderse en sus obras.

Los excesos coloristas de los años veinte desaparecieron. Las faldas se alargaron ¡nadie quería  que se les vieran las pantorrillas! Las caderas eran estrechas, el pecho plano, los vestidos largos y elegantes, los pantalones anchos y cómodos. Se llevaba el cabello más largo; la melena siempre con ondas, no existía ni un sólo salón de belleza que no ofreciera el servicio de ondas permanentes.

Los sombreros para la mujer, encantadores y provocativos, se llevaban bien ajustados. Bettie Davis estaba irresistible con su boina y su tocado en la película Agente especial. Para los que buscaban algo más sexy, nada superaba el vestido de plumas que lució Ginger Rogers.

París era la capital de moda y, sin duda, las pieles eran fundamentales (lamentablemente en aquella época no importaba su procedencia) en los cuellos, sombreros, guantes, estolas y puños. El nylon llegó más tarde, en 1939, prometiendo elegancia para las masas.

Los corsés aún estaban de moda; fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando las mujeres liberaron sus cuerpos y llevaron ropa interior más sencilla.

Vogue y Harpers Bazaar estuvieron de acuerdo en 1931 en que el maquillaje más natural sería la moda. ¡Gran acierto!

Lo importante era mostrar feminidad a través del maquillaje, y mucho más refinado que el de los años veinte. La mascara de pestañas era un básico en la cosmetiquera.  La forma del maquillaje de los labios cambió radicalmente, se empezaron hacer más largos y horizontales, dando volumen y  protagonismo al labio superior; en color rojo, vino, granada y cereza eran un éxito.

Muy seguido escuchabas sobre la moda de los rubores en crema, hoy en día son un MUST. Las cejas se hacían más curveadas y definidas.

Datos curiosos #beadicts:

Las mujeres en la década gastaban aproximadamente ¡2.000,000,000 dlls en maquillaje en EUA!

Al año usaban (¿Están listos para sorprenderse?):

  • 4,000,000 kilogramos de polvo
  • 52,500,000 kilogramos de crema limpiadora
  • 26,250,000 kilogramos de loción corporal
  • 19,109,000 kilogramos de jabón
  • 8,750,000 kilogramos de blush
  • Suficientes lipsticks para ir desde Chicago a Los Angeles

Más curiosidades:

  • En las revistas de los años 30’s, había aproximadamente 60 marcas diferentes de cosméticos.
  • Las mujeres francesas estaban dispuestas a gastar más tiempo arreglándose que las anglosajonas.
  • En Paris, Viena y Roma, las mujeres preferían usar un tono de blush más oscuro que el de las del continente americano, ya que resaltaba su rostro.

Es increíble saber que la mujer, en cualquier época,  le encanta verse bella.

Beatriz Cisneros

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